Consiste en la acumulación de nódulos adiposos, agua y toxinas en los tejidos y se manifiesta en un edema de la piel.
Numerosos factores genéticos, hormonales y alteraciones de la microcirculación están implicados en su aparición además de situaciones y agentes como ansiedad, estrés, dieta inadecuada, exceso de radicales libres y sedentarismo, entre otros.
Sus primeras señales son la pérdida de la suavidad y textura de la piel, seguidas del empastamiento dérmico, «piel de naranja», Aunque se localiza con más frecuencia en muslos y glúteos, también puede aparecer en otras zonas como los brazos.




