Entendemos como grasa localizada aquella grasa que se acumula en zonas concretas del cuerpo, que forma redondeces pronunciadas y que es rebelde a cualquier dieta o al ejercicio.
Suelen localizarse en el abdomen con un exceso de abdomen, las caderas, la espalda, bajo las nalgas, en piernas y brazos.
Son muchos los factores que influyen en su aparición. Los cambios hormonales que pueden empezar a sufrir las mujeres de entre 35 y 40 años, a menudo son acompañados por un aumento del tamaño de la cintura. Mucho estrés, poco descanso y una alimentación muy calórica también pueden contribuir al crecimiento de la barriga. Asimismo el nivel de actividad afecta igualmente a la figura, ya que las personas más activas tienden a tener menos barriga y a ser más delgadas.




